NOTA DEL BLOG:
Al parecer las redes de "inteligencia urbana"convertidas en "redes sociales inteligentes" dan algún resultado Hace dias cuando se corrió la voz de queel narco CDS Alfono Inzunza Inzunza habia muerto en un enfrentamiento con Fuerzas armadas federales empezaron a circular fotos supuestamente de él , le dieron la vuelta a mundo pero la calle empezó a hablar y decir que la foto no correspondía al Macho Prieto como es apodado el narcotraficante ..... hasta un Twitt puse al respecto:
https://twitter.com/MennyValdz/status/414120142973308928
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Ésta era la foto que circulaba y que se aseguraba era del Macho Prieto,Pero no es la de él mas abajo hay 3 que se supone si corresponden y fueron tomadas en 3 distintas etapas de su vida
El MachoPrieto cargaba en la espalda el asesinato por error de Édgar Guzmán López, hijo del Chapo Guzmán y de
César Ariel Loera Guzmán. sobrino tambien del Chapo
El poder de
Gonzalo Inzunza Inzunza se vino abajo desde la noche del 8
de mayo de 2008, cuando fue asesinado Édgar Guzmán López, en el
estacionamiento del City Club.
Recién había empezado la guerra entre los hermanos Beltrán Leyva y el
cártel de Sinaloa, y por un tiempo se pensó que el ataque había sido
perpetrado por gatilleros al servicio del Barbas, Arturo Beltrán Leyva.
Pero no fue así. En realidad la muerte del hijo del Chapo Guzmán y de
Griselda López Pérez se debió a una confusión. Un comando de Gonzalo
Inzunza ubicó a un grupo de jóvenes que charlaban en el estacionamiento
de la tienda citada y lo reportó a sus superiores. A través de los
radios se cruzaron datos, preguntas y órdenes. Los jóvenes fueron
confundidos con los contrarios y se dio la orden de disparar.
Murió
junto con Édgar Guzmán un hijo de Blanca Margarita Cázarez Salazar,
Arturo Meza Cázarez
y un sobrino del Chapo, César Ariel Loera Guzmán.
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Los líderes del CDS pusieron a Gonzalo Inzunza, el ‘Macho Prieto’
Los líderes del cártel de Sinaloa dieron luz verde para la ejecución.
Ya no podían controlar a Gonzalo Inzunza, quien para expandirse estaba
matando a otros miembros de la misma mafia. Para acabarlo, los
criminales informaron de su ubicación a las autoridades, y esos reportes
resultaron en el enfrentamiento del 18 de diciembre en Puerto Peñasco,
donde el cuerpo ensangrentado del líder de los criminales fue levantado
por sus cómplices antes de huir, de acuerdo con testigos
En el ámbito criminal del cártel de Sinaloa, la cabeza de Gonzalo Inzunza Inzunza, el Macho Prieto, tenía precio.
Bajo las órdenes directas de Ismael el Mayo Zambada, a Inzunza lo
acusaban de estar matando a “gente de su misma empresa”, y después
fingir que no lo había hecho. Agentes investigadores concluyeron: con el
argumento de que “era muy desobediente”, los líderes del cártel dieron
la orden de asesinar al traficante los primeros días de diciembre.
El ajuste de cuentas lo encauzaron para que fuese el Gobierno quien
acabara con la vida del Macho Prieto. Sus enemigos proveyeron a la
autoridad federal información sobre el paradero del capo. Como quien
dice, lo pusieron para una de dos: o lo capturaran o lo mataran.
Así inició la persecución que concluyó en balacera el miércoles 18 de
diciembre de 2013 en una lujosa zona de Puerto Peñasco, Sonora. El
resultado, cinco muertos. Después de la balacera, anotaron que uno de
los muertos era precisamente el Macho Prieto, pero ni la PGR ni la
Comisión Nacional de Seguridad confirmaron la identidad de ninguno de
los cuerpos.
De hecho, al cierre de edición de ZETA, solo el comisionado nacional,
Manuel Mondragón, refirió la balacera en Sonora. El 19 de diciembre de
2013 declaró que los cómplices de Gonzalo Inzunza se habían llevado el
cuerpo del líder de la célula delictiva de la escena del crimen —aunque
no tiene la certeza, aseguró, que se trató del cadáver— y agregó que se
estaban haciendo pruebas de ADN con las muestras de sangre que quedaron
en el lugar de los hechos para corroborar la identidad.
Conforme a su versión, solo cuatro cuerpos habrían sido levantados por
la autoridad de la escena del crimen porque el quinto fue robado. Sin
embargo, ZETA consultó con la agencia funeraria que resguarda los
cuerpos en Puerto Peñasco y ellos informaron que a las seis de la tarde
del miércoles 18 de diciembre recogieron los cuerpos y desde entonces
todos los cadáveres permanecen en las instalaciones, resguardados por
fuerzas militares.
Una vez más la política de no informar del Gobierno federal ha creado la
incertidumbre respecto a los muertos en la balacera entre Fuerzas
Federales y supuestos criminales comandados por Gonzalo Inzunza.
Para Inzunza, los problemas al interior del cártel sinaloense habían
empezado hace tres años —de acuerdo con los reportes de inteligencia de
2011 del Consejo Estatal de seguridad— el Macho vivió en Tijuana por lo
menos de febrero a junio de ese año, huyendo de los sicarios del mismo
cártel para el que operaba.
El traslado se debió a que el 12 de diciembre de 2010, justamente en la
carretera Sonoyta-Puerto Peñasco, había asesinado o mandado matar al
joven Paulo Osorio Payón, el Pablo; “razón por la cual, José Manuel
Torres Félix, el Ondeado, líder criminal en la mafia sinaloense y
consuegro del Mayo, había dado la orden de asesinar al Macho”.
Varios grupos de criminales detenidos por el Ejército en posesión de
arsenales en aquel tiempo en Sonora, declararon que Inzunza estaba
comprando armas en Estados Unidos para enfrentarse a Torres Félix, quien
fue muerto en octubre de 2012 en un enfrentamiento con elementos de la
Secretaría de la Defensa Nacional. En esas fechas el Macho regresó al
Valle de Mexicali desde donde se traslada a Peñasco, que era su base de
operaciones criminales.
Continuó invadiendo territorios de otras células delictivas y matando a
sus socios criminales para controlarlas; por eso el segundo permiso para
matarlo llegó en la primera semana de diciembre de 2013.
El infierno al puerto
La noche del miércoles 18 de diciembre, los cerca de 50 mil
habitantes de Puerto Peñasco, Sonora, durmieron en la incertidumbre. El
temor tenía que ver con la posibilidad que se suscitara un nuevo
enfrentamiento, como el ocurrido la madrugada de ese mismo día en una
zona conocida como Las Palomas, un conglomerado de condominios situado
frente al mar.
Esa madrugada, un operativo militar encabezado por un equipo especial de
la Secretaría de Marina llegó hasta la zona. Los resguardaban dos
helicópteros y acordonaron toda el área.
De acuerdo con diversas versiones —todas extraoficiales— se dio una
persecución donde los militares fueron apoyados por los dos
helicópteros, incluso utilizando granadas para tratar de detener una
camioneta que finalmente quedó completamente calcinada frente a una
pequeña glorieta ubicada a la salida de los condominios. Ahí quedaron
dos hombres muertos, ambos corpulentos, abatidos. Uno cerca de la
camioneta, otro pegado a la banqueta.
Simultáneamente, en la entrada de los condominios se dio otro
enfrentamiento, ahí quedó uno de los sicarios tendido boca arriba, en
medio del camellón, con un rifle “cuerno de chivo” por un lado,
abastecido con cargador de disco.
En el pasillo de acceso a los edificios vacacionales hubo más disparos,
incluso en la pared del frente de uno de los condominios hay huellas de
la refriega y el lujoso apartamento quedó ensangrentado. En total —de
acuerdo con los testigos— hubo cinco muertos.
Los otros dos cadáveres quedaron tirados, sin resguardo policial, ni
siquiera la cinta amarilla que se utiliza para salvaguardar la llamada
escena del crimen. Durante horas, residentes de Peñasco cruzaban el
lugar, daban vuelta en la glorieta, acercaban una cámara, un teléfono,
lo que pudiera grabar y se alejaban a toda velocidad del lugar.
Estas personas subieron imágenes de las consecuencias del enfrentamiento a las redes.
Ese miércoles la autoridad suspendió las clases, las posadas, todos los
actos públicos que se tenían agendados en este apacible puerto
sonorense, caracterizado por la espectacularidad del paisaje y sus aguas
mansas del Mar de Cortez.
Hasta el cierre de esta edición, oficialmente ninguna autoridad federal
ha aportado información alguna, las redes sociales se han saturado con
fotos, videos, comentarios sobre lo sucedido esa madrugada en Puerto
Peñasco.
Las únicas versiones de autoridad las ofreció el alcalde de Peñasco y el
procurador de Sonora vía Twitter. Y la última de Mondragón.
El munícipe, Gerardo Figueroa Zazueta, se apresuró a asegurar que
“Puerto peñasco está tranquilo…”, invitando a los pobladores para que
continúen con sus actividades cotidianas.
Mientras el fiscal Carlos Navarro solo confirmó los cuatro muertos y el
enfrentamiento que se dio cuando agentes federales perseguían a
presuntos delincuentes y la Marina acudió en apoyo.
“No estamos asustados, estamos desalentados”, dijo un residente del
puerto ante lo que significa para los pobladores la mala publicidad por
esos hechos de violencia.
Horas de angustia
Desde la media tarde del martes 17 inició la incertidumbre en esa
parte de Sonora cuando cerca de las tres de la tarde se suscitó una
balacera en una zona periférica de Sonoyta conocida como la colonia
Papagos. Ahí quedó muerto un tipo que apodaban el Cholo y presuntamente
se trató de un operativo federal.
Horas después sucedió la balacera en Puerto Peñasco, un lugar muy
visitado por turistas regionales y asentamiento también de centenares de
norteamericanos retirados.
La zona de Las Palomas es un complejo exclusivo —donde regularmente
habitan adinerados norteamericanos— pero que en los últimos meses ha
servido también como refugio a narcotraficantes que operan en el
corredor Sinaloa-Sonora-Baja California.
Inzunza Inzunza era uno de estos y conforme a la Policía local, su presencia ya había provocado varios enfrentamientos.
Apenas hace dos años elementos militares confiscaron un verdadero
arsenal, que incluía lanzagranadas y rifles de alto poder y oficialmente
se dijo que los portadores eran integrantes del cártel de Sinaloa.
Igual hace año y medio trascendió la versión que el propio Macho Prieto
tuvo que salir huyendo de Peñasco debido a que se acercaba al puerto un
convoy de autos con sicarios que iban a matarlo.
El Macho Prieto es considerado por la autoridades como uno de los
principales cabecillas del cártel de Sinaloa en la zona —junto con Luis
Fernando Castro Villa y/o Cenobio Flores Pacho el Checo, el Seis y/o el
Oaxaco— y fue jefe de escoltas de Ismael el Mayo Zambada en Sinaloa.
Los datos anotan que era un tipo sumamente violento y se le atribuían
cerca de 80 asesinatos. En el 2011 el Gobierno norteamericano la ubico
en una lista de los capos más peligrosos. Al cierre de edición, el
Gobierno de Estados Unidos con representación en Tijuana, tampoco
confirmaba el fallecimiento del capo.
San Luis, Mexicali, El Valle
A Gonzalo Inzunza Inzunza, el Consejo Estatal de Seguridad Pública en
Baja California lo tiene identificado como el principal brazo ejecutor
del cártel de Sinaloa en esta región. Lo ubican en el mismo rango de
autoridad criminal que Cenobio Flores Pacheco, Sergio Campos Salcido, el
Checo y a otro líder que solo identifican con el seudónimo del Tony.
Las autoridades locales le atribuyen la violencia generada en el último
año entre San Luis, El Valle y Mexicali, por el enfrentamiento interno
que tiene con los lideres de células del grupo de Los Garibay, entre los
homicidios que le atribuyen están los siguientes:
En enero del 2012 fue asesinado en Mexicali, a plena luz del día y en un
céntrico estacionamiento —frente al campus principal de la UABC— el
agente de la Policía Municipal, Jesús Daniel Samaniego.
Extraoficialmente se mencionó que el policía municipal había sido
abatido por un supuesto “baje de droga” a narcotraficantes que operaban
bajo la batuta de Inzunza Inzunza.
Posteriormente fue acribillado otro expolicía, David Yahuaca Tamayo,
quien estaba siendo investigado a raíz del asesinato de Samaniego.
Antes, en octubre del 2011, mataron en Mexicali a una mujer dedicada a
la compraventa y renta de bienes raíces, Martha Fernández Maldonado. Una
de las versiones sostenía que se trató de una venganza de
narcotraficantes porque en varios de los domicilios que había rentado
habían sido cateados por el Ejército. En el operativo policial, tras el
asesinato de la mujer fueron detenidos un militar exgafe de apellido
Parra Camargo, hermano de un agente de la Policía Ministerial adscrito a
Mexicali, y según las áreas de inteligencia de Baja California,
compadre y escolta del Macho.
La investigación pericial arrojó que la misma arma utilizada para
ejecutar a la mujer fue usada en los asesinatos de los dos agentes
municipales.
Trascendió que toda esa saga de asesinatos tuvo que ver con la operación
en Mexicali del cártel de Sinaloa, concretamente del grupo capitaneado
por Gonzalo Inzunza.
Conforme a los datos en poder de las autoridades, Inzunza tiene
establecida una red criminal que le permite cruzar droga a Estados
Unidos por tres rutas: Venezuela, Honduras, Costa Rica, Sinaloa; otra
que entraba por Chiapas, pasaba por Acapulco, Distrito Federal, Jalisco y
de ahí rumbo a Estados Unidos; y la ruta final de Sinaloa a Sonora,
Mexicali, Tijuana y a la Unión Americana.
Respecto a sus presuntos socios criminales identificados están: Abraham
Inzunza Inzunza, el Peque, Ismael Bernal, el Mongolo, Mando, el Bart,
Isaac el Chichí y Jorge Ávalos Meza, el Yucateco.
Desde el 26 de septiembre de 2011, basado en acuerdo C/102/11, la
Procuraduría General de la República ofrece tres millones de pesos por
información que lleve a la captura de Gonzalo Inzunza Inzunza, el Macho
Prieto.